¿Cómo Restaurar Una Relación Dañada En La Familia?

Todos y cada uno de nosotros tiene una cantidad de relaciones importantes y fundamentales para su propia vida. Algunos ejemplos son la relación con tu cónyuge, con tus hijos, con tus padres, con tus hermanos, con tu prometido o con tu novio o novia. Ya que cada una de esas relaciones puede ser muy compleja y difícil de llevar, el día de hoy vamos a aprender cómo restaurar una relación dañada.

Parte de lo que hace difícil el poder restablecer una relación que ha sido afectada por una ofensa o por el distanciamiento causado por una herida es que buscamos ayuda en las fuentes equivocadas. Por ejemplo, cuando la esposa es herida por su esposo, ella puede avocarse a las películas románticas y la enseñanza de Hollywood con respecto a cómo una relación debe funcionar.

Por eso, no es extraño que se hable tanto hoy en día de que el amor se haya apagado, como si fuera un sentimiento en vez de una decisión consciente y deliberada. No es extraño que los divorcios sean más comunes porque simplemente se argumenta que no hay compatibilidad. No es extraño que hijos demanden a sus padres. Todo porque buscamos respuestas a los conflictos en los lugares equivocados.

Otra fuente de sabiduría muy común es acudir a otras personas que muchas veces están igualmente confundidas, pero que ciertamente tienen una opinión con respecto a tu caso. Y ese camino, de igual forma, te lleva a un callejón sin salida. La única fuente de sabiduría a la que podemos y debemos acudir es la del Creador de las relaciones, el Creador de la familia: ¡Dios!

Dios es un Dios de relaciones. Piensa en la Trinidad: existe en una perfecta armonía y relación entre Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y de la riqueza de esa relación perfecta, Dios quiso desde la creación que tú y yo experimentáramos el gozo de relaciones que agregan valor, donde existe perfecta unidad, interés genuino los unos por los otros y un complemento perfecto. Pero, ¿cómo lo logramos?

Yo quisiera compartir tres consejos básicos basados en las Escrituras que nos guían a cómo restaurar una relación dañada en la familia y en otras esferas relacionales.

1. Busca intencionalmente la reconciliación.

Mateo 5:9 dice en la NTV: “Dios bendice a los que procuran la paz,
porque serán llamados hijos de Dios
“. ¿Eres una persona que procura la paz en sus relaciones? Déjame lo pongo de otra forma: ¿Eres de las personas que va y pide perdón primero? ¿O eres de las personas que espera que sea el otro el que dé el primer paso? El pasaje dice que somos bienaventurados, dichosos, bendecidos cuando decidimos dar ese primer paso para restaurar la relación.

Un enemigo de ese primer paso es el orgullo. Como en nuestra mente, nosotros estamos en lo correcto, y la otra persona es la equivocada, pues esperamos que sean ellos los que pidan perdón. Sin embargo, debemos recordar que el humilde nunca pierde. Siempre gana. No se trata de ganar el argumento o la discusión. Se trata de ganar en la relación.

La prioridad que Dios quiere que le demos a nuestras relaciones en conflicto es tan grande que en el mismo Sermón del Monte, Jesús dijo que cuando estemos en una actividad religiosa incluso y recordemos que alguien tiene algo contra ti, entonces “…deja la ofrenda allí en el altar. Anda y reconcíliate con esa persona. Luego ven y presenta tu ofrenda a Dios.” Mateo 5:24

2. Reconoce tu parte y pide perdón.

“Para bailar tango se necesitan dos” dice el dicho popular, y eso muestra que siempre las dos partes–en una pelea, ruptura, separación o distanciamiento– han contribuido al conflicto. Tú debes asumir responsabilidad total por tus acciones, por tus palabras y tus pensamientos.

Debes aprender a pedir perdón y no solamente una disculpa. Hay una diferencia en decir: “hijo, discúlpame si te ofendí cuando te grité…” a decir “Hijo, te pido perdón porque me doy cuenta cuánto te lastimé cuando te grité. Lo siento. Eres valioso para mí y nuestra relación es importante…” ¿Cuál preferirías recibir tú? Entonces ve y aplica la regla de oro y trata a los demás como quisieras ser tratado tú mismo.

Cuando pides perdón, no deberías de usar ese tiempo para reclamar las faltas de la otra persona. No deberías de presentar excusas. Cuando pides un perdón sincero y genuino, las defensas de la otra persona se van a caer. Esa respuesta blanda puede provocar que ellos mismos, a su vez, pidan perdón por su parte y haya una gloriosa reconciliación.

3. Perdona así como tú fuiste perdonado.

Pedir perdón es un acto de valientes. Y perdonar a otros que te han ofendido es igualmente algo heroico. Perdonar es el paso final en el ciclo del aprendizaje a cómo restaurar una relación dañada. Este paso asegura que alcances un bálsamo para tu alma. Cuando decides perdonar a otros, no solamente los liberas a ellos de la culpa, sino que también te liberas a ti mismo de una prisión cruel.

Ahora bien, el primer paso para perdonar a otros es entender la magnitud del perdón de Dios hacia ti. Cuando Jesús vino a esta tierra y murió de forma tan cruel en aquella cruz, lo hizo para perdonarte todos tus pecados: pasados, presentes y futuros. Se encargó de borrar la deuda que tenías con Dios y te regaló el perdón incondicional a través de ese sacrificio.

Una vez que has entendido ese perdón y lo has aceptado, entonces estarás en una posición para realmente perdonar a otros que te han herido y lastimado. De la misma forma como Cristo te perdonó, debes extender ese perdón a otros.

En Mateo 18:21-35, Jesús contó la historia de un deudor a quien una enorme deuda fue perdonada. Ante tan gran acto de misericordia, desafortunadamente, su reacción fue de exigir que un acreedor le pagara hasta el último centavo. No aprendió la lección realmente. No pasó la prueba pues NO trató a los demás como él mismo fue tratado. Se olvidó que con la misma vara que medimos a otros, seremos medidos. ¡Lee toda esa parábola y deja que Dios te hable!

Ahí está. Esos son los 3 consejos para aprender a cómo restaurar una relación dañada. Espero sean de utilidad y que Dios hable a tu corazón y anime tu ser interior. Si has encontrado este artículo útil, por favor pásalo y compártelo con otros que puedan necesitarlo también. Y una última palabra.

Me encantaría poder decirte que, cuando tomas la iniciativa en restaurar la relación y cuando reconoces tu parte y pides perdón de manera genuina, todo estará bien. Sin embargo, hay relaciones y conflictos que pueden tomar más tiempo. A veces, hay heridas que toman mas tiempo en cicatrizar.

Cuando tu problema sea más grande de lo que puedas resolver por medio de estas interacciones, no dudes en apoyarte en tus pastores, consejeros espirituales y profesionales capacitados para ayudarte. Sin embargo, no desmayes. Sigue orando por esa persona; sigue pidiéndole a Dios que intervenga en su corazón. Recuerda que el Señor es el Dios que “…da vida a los muertos y crea cosas nuevas de la nada.” Romanos 4:17c

¡Recurso extra! No te pierdas el post anterior: ¿Cómo Desarrollar Familias Fuertes Durante La Pandemia? donde hablamos de la parte pro-activa que debemos cumplir para asegurarnos que las relaciones en la familia marchen sobre ruedas.

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5 comentarios en “¿Cómo Restaurar Una Relación Dañada En La Familia?”

  1. Bendiciones hno. Isaac para ud y su familia. Hermoso y bendecido mensaje claro, actual y por demás importante. Dios le siga dando de su inspiración y sabiduría. Saludos desde Guadalajara.

    1. ¡Gracias por tus cordiales comentarios Susana! Nos alegra escuchar que Dios está usando este blog para llenar necesidades alrededor. ¡Un saludo caluroso hasta tierra tapatías!

  2. Pingback: ¿Qué Hacer Cuando Un Hijo Te Rompe El Corazón? - Teleios

  3. Excelente recomendaciones, actualmente estoy pasando por momentos difíciles en mi matrimonio, y los voy a poner en práctica esperando tener buenos resultados

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