Este artículo es la segunda parte del artículo ¿Qué hacer cuando un hijo te rompe el corazón? en el cual hablamos, principalmente, de las cosas que los padres NO debemos hacer al tratar con hijos rebeldes, basados en la parábola del hijo pródigo de Lucas 15. Si todavía no has leído ese post, te recomendamos comenzar allí. Sin embargo hoy, descubriremos 3 acciones para tratar con hijos rebeldes.
Recapitulando brevemente, en el post anterior aprendimos 3 cosas que el padre del hijo pródigo NO hizo cundo su hijo le rompió el corazón:
- NO trató de retenerlo a la fuerza.
- NO lo manipuló.
- NO le recriminó cuando regresó.
Ahora, nos vamos a concentrar en las cosas que el Padre sí hizo, mismas que quedaron plasmadas como un modelo para nosotros como padres que estamos batallando con actitudes, reacciones y decisiones de nuestros hijos que nos parten el corazón. ¿Qué hacer entonces?
1. Dales libertad para tomar sus propias decisiones.
Aunque la decisión del hijo pródigo era claramente equivocada en tantas dimensiones e incluso era altamente ofensiva contra el padre, éste le dio la libertad para tomar la herencia que le correspondía y marcharse.
Me imagino que el padre trató de razonar con él. Le hizo preguntas incómodas. Le dio su punto de vista. Le advirtió de muchas cosas y de muchos peligros. Quizás anteriormente, cuando su hijo era más joven ya le había hecho insinuaciones de marcharse, pero el Padre había logrado contenerlo. Pero no esta vez. El joven estaba decidido.
Es importante no confundir libertad con libertinaje. Libertinaje es dejar a los hijos hacer lo que quieran cuando quieran. Libertinaje es no involucrarse en sus vidas y consentirlos para no tenerlos en contra ni ninguna confrontación con ellos.
Libertinaje es que cuando te piden todos los dulces en la tienda y reciben un “no” inicial, rápidamente cedemos a su voluntad por temor a una rabieta o a un escándalo público en los pasillos del supermercado. Pero el Padre del hijo pródigo no era un papá libertino.
Al contrario, darles libertad es estar presente en sus vidas. Es influir con consejos, con un canal abierto de comunicación, con los principios bíblicos, con la verdad (aunque les duela). Es pintarles un cuadro de las consecuencias de sus actos. Es advertirles. Es hacerlo una y otra vez. Pero cuando el momento llega y su corazón está endurecido, es darles la opción para que se estrellen en el piso y muerdan el polvo.
No me mal entiendas. No estoy diciendo que cuando tu hijo de 4 años quiere ir a pasearse solo en bicicleta cerca de las vías del tren, que le des la libertad para hacerlo sin ningún tipo de cuidado. En esas edades, ellos no saben muchas cosas. Es la etapa de la disciplina donde tienen que aprender claramente lo que significa NO. Pero llega una edad y una etapa en la que ellos van a tomar las decisiones por sí mismos.
Como padres, creemos que si no estamos allí con nuestros hijos cuando vayan a su primer entrevista de trabajo, cuando escojan a su cónyuge o cuando decidan qué estudiar, entonces fracasarán. Nos gusta tener el control de nuestro hijos y no queremos dejarlos tomar malas decisiones porque precisamente sabemos que son malas.
Conversando con un padre en edades más avanzadas y con hijos grandes (que toman decisiones por sí mismos) me decía que probablemente una de las cosas que haría diferente si pudiera regresar al pasado es no sobreproteger tanto a sus hijos. Creo que hay sabiduría en esas palabras.
La vida es la mejor maestra que ellos van a tener. Se encargará de pagarles y de enseñarles cuando no quisieron atender el consejo sabio. Y como padres, debemos estar allí para apoyarlos y ayudarlos a levantarse de nuevo, pero no podemos tratar de controlar las decisiones de un joven de 25 años como si fuera un niño de 5.
Ésta es la primera de las 3 acciones para tratar con hijos rebeldes. Veamos las otras dos.
2. Aprende a esperar mientras regresan.
»Pocos días después, el hijo menor empacó sus pertenencias y se mudó a una tierra distante… (Lucas 15:13 NTV). Ese fue el momento más temido por el padre. Pero finalmente llegó. Y partir de ese momento, creo que comenzó el período más duro para el papá: la espera por su hijo.
Puede ser que esta sea la etapa en la que te encuentres en este momento. Te encuentras esperando a ese hijo pródigo. Yo imagino a ese papá saliendo todos los días a la entrada de su casa, sentándose y divisando el horizonte esperando que apareciera su hijo en cualquier momento.
Pero este no debería ser un tiempo desperdiciado. Yo imagino al padre arrodillado en su habitación, orando por su hijo, pidiéndole al Padre celestial por una intervención milagrosa en la vida de su hijo. Este no tiene por qué ser un tiempo perdido. Puede ser el tiempo en el que nosotros como padres más busquemos de Dios y más dependamos de Él.
Debe ser un tiempo también para sanar las actitudes intimas hacia nuestros hijos y para fortalecer la relación con nuestro cónyuge. Es el tiempo en el que decidimos perdonarlos mucho antes de que ellos pidan perdón. Donde los liberamos de la prisión de nuestro rencor y del dolor que nos causaron.
Insisto, éste no debería ser un tiempo para estar cruzado de brazos. Puede ser que ya no están bajo tu cuidado directo, pero nunca dejarán de estar bajo el cuidado perfecto de Dios. Debes dejarle esa preocupación a Dios y dejar que Él actúe. Jesús dijo que nadie de nosotros podrá agregarle ni siquiera una hora al curso de nuestra vida. La preocupación es innecesaria, pero la oración es indispensable.
Por otro lado, éste puede ser un tiempo para ayudar a otros padres que estén atravesando por dificultades en las relaciones con sus propios hijos. El dolor que Dios permite que atravesemos no es solamente para nosotros, sino para todos aquellos que están pasándola mal. Bendice a otros con el consuelo que has recibido de parte de Dios.
Ésta es la segunda de las 3 acciones para tratar con hijos rebeldes. Veamos la tercera.
3. Extiende gracia extravagantemente.
Como lo mencionaba antes, la vida misma se encargará de dar lecciones valiosas a nuestros hijos. Ellos tendrán tanta hambre como la tuvo el hijo pródigo que quería llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos. Nota lo que dice el versículo 16: “pero nadie le dio nada“. La misma gente que antes lo había buscado cuando tenía en abundancia le estaba dando la espalda fríamente.
Aquí es donde entra la gracia: la parábola ejemplifica la actitud de Dios nuestro Padre celestial que está esperándonos con los brazos abiertos para recibirnos después de una temporada dura de dolor y de tropiezos. En esos momentos, lo que ellos más necesitan es una actitud de gracia y no de condenación.
Así que, ¿qué puedes hacer como padre cuando te encuentres en esa situación? Brinda gracia extravagantemente. No la detengas, no la escatimes. Dales lo que no se merecen. Una segunda oportunidad podría parecer como estarlos consintiendo, pero en el corazón contrito y humillado es un bálsamo restaurador.
Tú pudieras ser la única persona en el planeta que cree en ese joven mal oliente y golpeado. Pero, para él o ella, esos brazos abiertos y ese reencuentro nunca tendrá un significado más grande e importante que ahora. Aunque esto vaya en contra de la manera en cómo tu mismo fuiste criado, replica el amor incondicional que Dios nos mostró al enviar a Jesucristo a morir por nuestros pecados.
Aplicación
- ¿En qué paso te encuentras en la relación y restauración de la relación con tu hijo y cuál es el paso de acción que hoy podrías tomar?
- En este período de espera que estás enfrentando, ¿a qué promesas de Dios puedes aferrarte?
- Sigue profundizando en este tema con la lectura de un libro muy bueno al respecto: La Crianza de los Hijos de Charles Swindoll.
Mi oración es que por medio de estas 3 acciones para tratar con hijos rebeldes puedas adquirir la perspectiva adecuada de parte de Dios y puedas dar pasos concretos para amar a tu hijo pródigo. Sé que no debe ser fácil, pero Dios te ha equipado con todas las herramientas necesarias para ayudarte a convertirte en un mejor padre, sea que tengas que dejar ir, esperar o abrir los brazos para recibir de nuevo.
“Señor, te pido por todos los padres que en este momento están viendo a sus hijos partir, o los que están esperando a que un día regresen. Señor, que tu amor inagotable y tu poder los fortalezcan para dar estos 3 pasos. Ayúdalos a confiar en ti, a refugiarse en ti y a depender de ti como nunca antes en sus vidas mientras tú tratas paciente y misericordiosamente con sus hijos. En el nombre de tu Hijo Jesús te lo pedimos. Amén.!




2 comentarios en “3 Acciones Para Tratar Con Hijos Rebeldes”
Muchas gracias tres etapa
S que debemos estar siempre dependiendo de Dios para criar a nuestros jhijos
Gracias por tu comentario Jenny. Definitivamente, debemos depender de Dios para hacer esto. ¡Saludos cordiales!