Abre Tu Vida

Salmos 32:3 NTV
Mientras me negué a confesar mi pecado, mi cuerpo se consumió, y gemía todo el día.

No sé cuál sea tu experiencia en cuanto a la confesión pero esta práctica puede traer sentimientos mixtos a tu mente. Algunas personas tienen la práctica espiritual de la confesión como algo que nunca quieren considerar quizás por alguna mala experiencia con algún líder que abusó de su autoridad y le hizo sentir como la persona más miserable del mundo.

Pero la confesión en el contexto de la Biblia es una práctica espiritual muy saludable que desencadena cambio a un nivel muy profundo.

Al principio puede parecer intimidante, pero la confesión, en realidad, es una práctica espiritual que tiene el potencial de ayudarte a cambiar dramáticamente. Confesar nuestro pecado significa simplemente ponerse de acuerdo con Dios. Es estar en la misma página con Él. Lo que Él llama malo, llamarlo malo y lo que Él llama bueno, llamarlo bueno. En primer lugar, debemos confesar nuestro pecado ante Dios y luego ante las personas adecuadas.

En la historia del hijo pródigo, es evidente para el Padre (que representa a Dios) que su hijo se estaba equivocando. Quizás trató de hacérselo ver, de razonar con él, de apelar a sus principios, pero simplemente tomó la decisión de vivir un estilo de vida alejado de Dios.

Cuando tocó fondo y su corazón fue quebrantado, el hijo pródigo reconoció, quizás por el peso mismo de sus decisiones, que estaba equivocado. Se arrepintió, es decir, cambió de mente. Y sus palabras son maravillosas: “Papá, he pecado contra el cielo y contra ti.” En primer lugar, reconoció que pecó contra Dios y, luego, contra su padre.

De la misma manera, en nuestra vida, podemos confesar nuestros pecados en ambas instancias:

  • Ante nuestro Padre amoroso que muestra su gracia y paciencia con nosotros.
  • Ante personas maduras a tu alrededor que puedan apoyarte y ayudarte a salir adelante.

Aplicación

  • Dedica un tiempo para apartarte y tener una conversación sincera con Dios. Ponte de acuerdo con Él. Reconoce delante de Él que te has equivocado; reconoce tu parte en cualquier relación dañada.
  • Una vez que hayas hecho esto, busca a una persona espiritualmente madura y de tu confianza para abrir esta área. Esto puede ser tus padres, tus líderes espirituales, tu mentor, o una persona que haya pasado por lo mismo y haya aprendido.
  • No creas la mentira del enemigo que vas a poder salir solo de esto. Abre tu vida y deja que otras personas te ayuden. Esto quitará una enorme presión de tus hombros y podrás ser ayudado.

Oración

Señor, ayúdame a abrir lo que está pasando en mi vida contigo y contras personas que me puedan ayudar. Aunque sea incómodo, dame la valentía para abrir mi corazón y buscar ayuda.

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