¿Cómo resolver conflictos en el matrimonio?

Efesios 4:26
«Si se enojan, no pequen». No permitan que el enojo les dure hasta la puesta del sol.

En todas las relaciones humanas, Dios quiere que aprendamos a resolver los conflictos de manera bíblica. Sin embargo, diría que no hay relación en la que este principio sea más relevante que en el matrimonio. 

En efecto, todo buen matrimonio está conformado por dos buenos perdonadores. Sin perdón y sin la habilidad de resolver conflictos, un matrimonio está destinado a hundirse. Está destinado a convertirse en una estadística negativa más. 

Como seguidores de Jesús, queremos construir matrimonios sólidos. No perfectos, pero que sí sean capaces de sobrevolar las ofensas, no tomarse las cosas tan personalmente y aprender a poner los intereses del otro por encima de los suyos. 

Queremos convertirnos en matrimonios que sepan modelar delante de sus hijos cómo superar desacuerdos sin que se derrame sangre. Que ante ante los embates de la vida, simplemente sean capaces de unirse más en vez de culparse el uno al otro por circunstancias fuera de su control.

La pregunta entonces es ¿cómo logramos esa clase de relación con nuestro cónyuge? Parte de la respuesta está en este verso de Efesios. De manera práctica, he aquí algunas de las acciones que podemos llevar a cabo:

Aplicación

  • No dejes que el conflicto crezca demasiado. Atácalo (el problema no a tu cónyuge) temprano antes de que se vuelva más complejo.
  • Encuentra el momento ideal para conversar. Escoge un momento en que ambos estén en su mejor versión y disposición. Hay conflictos que requerirán más de una conversación. 
  • Busca ayuda. Cuando no puedan ponerse de acuerdo, busquen personas maduras y centradas en Cristo que les ayuden a navegar el conflicto. Desde tu mentor espiritual hasta tu pastor o un consejero matrimonial.
  • Cultiva la relación. Siembra en la relación. Diviértanse. Disfruten de la compañía el uno del otro. Prefiéranse. Esto no se da automáticamente. Hay que trabajar en ello. Comienza retomando una cita con tu cónyuge de manera regular. No dejes de hacer las cosas que te llevaron a enamorarte de ella o de él.

Oración

Señor, ayúdanos a convertirnos en personas que nos enojamos pero no pecamos. Ayúdanos a desarrollar las habilidades emocionales y relacionales para navegar el conflicto de una manera pone la relación por encima de tener la razón.

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