Dios está contigo

Isaías 41:10 NVI
Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia.

Imagínate que un niño está de viaje en un país extranjero con su familia. No conoce a nadie. No habla el idioma. Se distrajo viendo algo y se separó de su familia sin saberlo. Se da cuenta que está solo y no sabe qué hacer ni a quién acudir. De pronto, ve a su padre corriendo a él a abrazarlo, con lágrimas de alegría de tenerlo en sus brazos.

Esa escena que algunos de nosotros podríamos haber experimentado, sea como niños o como padres, retrata nuestra vida. Hay momentos en que el temor nos invade y la angustia se apodera de nosotros. Nos sentimos solos y quizás hasta abandonados. 

Esa sensación se manifiesta en lo profesional, laboral, en la salud o en lo financiero. No importa en qué área lo hayas experimentado, lo cierto es que nunca hemos estado solos. Nuestro Padre Celestial, como buen padre y buen pastor nunca ha dejado de pensar en nosotros. 

Se ha movido, ha tomado la iniciativa, e incluso ha dejado las otras 99 para ir a nuestro rescate. Esa es la razón por la que podemos decirle “no” al temor: por su presencia incondicional. Esa es la razón por la que le decimos a la angustia “no te apoderarás de mi”: por su cuidado y protección constantes.

En el contexto de Isaías, el pueblo de Israel había pasado por situaciones que pudieran haberle hecho creer que Dios los había abandonado. Fueron invadidos, saqueados, despojados y tratados con dureza y crueldad. Sin embargo, Dios no se había olvidado de ellos. Les proveyó un camino de regreso a la dignidad y a un renacimiento espiritual, económico y social. 

Y eventualmente proveyó el acto de amor y salvación más grande jamás pensado: entregó a su propio Hijo en rescate por nosotros.

Aplicación

Recuerda que no importa las circunstancias adversas que hoy enfrentes. No importa la densidad de la oscuridad o la profundidad de las aguas que atravieses. Él no te deja solo. Ésta contigo. Te acompaña, te sostiene, te levanta, te restablece, te extiende una nueva oportunidad y te garantiza que peleará por ti. Confía en la naturaleza guerrera y protectora de Dios.

Oración

Padre, agradezco que estás conmigo, que no me abandonas. Que en los momentos de angustia, corres a nuestra protección. Fortaléceme y ayúdame en el momento de la aflicción. Gracias por Jesús: la máxima prueba de tu cuidado y amor por nosotros.

Comparte este devocional

Califica este devocional

Para nosotros tu feedback es muy importante. Ayúdanos a calificar este devocional. También, déjanos un comentario que le permita ver a otros usuarios el valor y experiencia que te llevas. 

¿Qué dice la comunidad?

Mira lo que los demás están aprendiendo y compartiendo con los demás. Léelo aquí abajo:

¿Qué aprendiste hoy?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *