¿Qué pasa cuando huimos de Dios?

Jonás 1:3 NVI
Pero Jonás huyó del Señor y se dirigió a Tarsis. Bajó a Jope, donde encontró un barco que zarpaba rumbo a Tarsis, pagó su pasaje y se embarcó con los que iban a esa ciudad, huyendo así del Señor.

Todos conocemos la historia de Jonás desde pequeños por lo fascinante que resultan los acontecimientos. A medida que mis hijos crecían, recuerdo cómo la historia se volvió tan asombrosa para ellos cada vez que se la contábamos y escuchaban las canciones pegajosas de la serie de dibujos animados llamada Veggietales. 

Pero la historia de Jonás no trata de un gran pez ni de cómo se tragó al profeta desobediente.  La historia ni siquiera trata tanto de Jonás, sino más bien, parece tener la intención de exhibir las cualidades de su personaje principal: el Dios Todopoderoso que abunda en misericordia. Así es, ¡el personaje principal de la historia de Jonás es Dios!

Dios había instruido a Jonás, su profeta y siervo, para que fuera a Nínive a predicar de su gran amor por ellos y hacerles un llamado a arrepentirse. Jonás hizo exactamente lo opuesto y tomó un barco rumbo a Tarsis. Así como Jonás, nosotros también huimos de Dios. Huimos de su llamado para nuestra vida, de su propósito, de la misión que nos ha encomendado.

Jonás pronto enfrentó las consecuencias de su decisión: una tormenta interrumpió drásticamente el rumbo que llevaba. De la misma manera, aunque nosotros no necesariamente enfrentamos tormentas físicas en medio del mar, sí nos enfrentamos a tormentas en nuestra vida: financieras, familiares, laborales, emocionales. 

El versículo 4 de Jonás capítulo 1 dice “El Señor lanzó sobre el mar un fuerte viento…” Dios permite, de tiempo en tiempo, que las circunstancias a nuestro alrededor se alineen con la dureza de nuestro corazón y con nuestra determinación de trazar nuestro propio camino.

Nuestra decisión de huir de Dios trae tormentas a nuestra vida.

Debemos reconocer que esas tormentas son parte de la sabiduría de Dios para ayudarnos a reflexionar en nuestro rumbo actual. No necesariamente Dios te está castigando por tus decisiones equivocadas, pero Dios usa las tormentas en nuestra vida para que volvamos nuestra atención a Él.

Aplicación

Pregúntate: ¿en qué área de tu vida estás huyendo del Señor? ¿Qué cosas te ha estado diciendo Él que debes hacer y has estado resistiendo?

Oración

Señor, hoy reconozco que detrás de las tormentas que Tú permites en mi vida no hay más que amor y cuidado. Reconozco que las circunstancias a mi alrededor y las consecuencias de mis decisiones son parte de tu plan amoroso para ayudarme a reflexionar sobre mi rumbo actual.

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