Tus planes vs. los planes de Dios
Al iniciar un año nuevo, nos trazamos nuevas metas y hacemos resoluciones en áreas que para nosotros son importantes y en las cuales queremos ver logros. Las Escrituras nos aconsejan que debemos poner en manos del Señor nuestros proyectos y así, nuestros pensamientos serán afirmados. Pero, ¿qué significa esto en la práctica?
Poner nuestros proyectos en manos del Señor implica dedicarle a Él cada área importante de nuestra vida: la familia, el trabajo, la salud, las relaciones con otros, el carácter personal, los estudios, etc…
Además, implica que confiaremos en la dirección que Él provea aun cuando no siempre encaje con nuestras ideas preconcebidas. Esto depurará nuestra confianza y dependencia de Él. Permíteme ilustrarlo con historia personal.
Cuando mi esposa y yo estábamos en los preparativos de nuestra boda, yo me hice cargo de seleccionar el hotel para nuestra primera noche juntos como matrimonio. Era una linda habitación en un hotel en la montaña, misma que a mi esposa le había encantado.
Unos días antes de la boda, un completamente nuevo hotel se inauguró en la ciudad donde nos casamos, y el director general de ese proyecto generosamente me ofreció una de las suites presidenciales. Inmediatamente dije que sí sin consultarlo con ella. Cuando fui y le dije “amor, hay un cambio de planes con respecto a nuestra habitación para nuestra primera noche”, digamos que la idea no le encantó (ya sabes lo que eso significa).
El problema es que ella no había apreciado la vista a la ciudad desde los balcones, ni lo increíblemente espaciosa que era la suite, ni el jacuzzi, ni los acabados, ni la comodidad ni todas las amenidades que nos ofrecieron. El hotel de montaña era acogedor, pero esto era simplemente otro nivel. Al final, ella confió en mí, accedió al cambio y esa fue una de las noches más memorables que hayamos tenido juntos.
De manera similar, nosotros tenemos que aprender a ver más allá de nuestros planes chicos y limitados y confiar plenamente en el camino que Dios está preparando para nosotros. No siempre será claro, pero siempre implicará usar nuestra fe para apreciar lo que el Señor quiere hacer y encomendarnos a su guía amorosa.
Aplicación
¿En qué área en particular necesitas encomendar al Señor tus planes y tus obras? Escoge una área y enfócate en ella primero.
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