Una Petición Audaz

Marcos 1:40-41 NVI
Un hombre que tenía lepra se le acercó, y de rodillas le suplicó: —Si quieres, puedes limpiarme. Movido a compasión, Jesús extendió la mano y tocó al hombre, diciéndole: —Sí, quiero. ¡Queda limpio! 

Esta es una historia asombrosa de una persona con una gran necesidad de toda la vida y un milagro sin precedentes. Pero quizás lo más maravilloso es que es una historia que podemos usar tú y yo en nuestra propia vida y aplicar los principios y pasos de acción.

¿Qué fue lo que hizo este hombre con esta enfermedad tan cruel? Aquí están los pasos:

  1. Trajo su necesidad más grande a Dios (se le acercó…)
  2. Le pidió a Dios con insistencia por su necesidad (de rodillas le suplicó…)
  3. Confió plenamente en el poder de Dios (si quieres, puedes sanarme...)

¿Y qué fue lo que pasó del lado de Dios?

  1. Jesús se compadeció del dolor de este hombre.
  2. Se llenó de alegría al llenar esta necesidad (Sí, quiero)
  3. Realizó el milagro

De la misma manera, tú y yo tenemos necesidades grandes en nuestra vida: puede que no sea lepra, pero puede ser una necesidad económica, relacional, algún miembro de nuestra familia que está tomando malas decisiones. La buena noticia es que podemos aplicar los mismos pasos que tomó el leproso.

Primero, te animo a que traigas esa necesidad grande delante de Dios. Sé que muchas veces corremos con el pastor, con la mejor amiga, con el experto, pero Dios quiere verdaderamente que le dejes esa carga a Él.

Segundo, insiste en orar, en hablar con él. Coméntale cómo te sientes. Pídele su ayuda como la viuda que imploraba justicia ante el juez injusto, con insistencia. Por último, confía en que Dios tiene una respuesta, que Él está al control, que Él tiene el poder para cambiar las cosas en un instante pero que Él sabe cuándo es el mejor momento para actuar.

Aplicación

  • ¿Cuál es esa área de necesidad que quisieras que Dios tocara en tu vida?
  • ¿Con qué confianza e insistencia te acercas a Dios para pedirle su ayuda?

Oración

Señor, tú conoces mi necesidades y mi dolor. Sé que yo no puedo lidiar con eso por mi cuenta y por eso te lo traigo a ti. Confío en tu gran poder, en tu compasión y en tu disposición para ayudarme. Haz un milagro en mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.

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