Desarrollo Profesional

Proverbios 22:29 NTV
¿Has visto a alguien realmente hábil en su trabajo? Servirá a los reyes en lugar de trabajar para la gente común.

Dios nos ha dado el trabajo y éste es una bendición, no una maldición como muchos piensan. Hay un mito popular que el trabajo vino como maldición por la desobediencia de Adán y Eva. Nada está más alejado de la verdad. La maldición no fue el trabajo en sí, sino el costo que iba a tener el producir: “te ganarás el pan con el sudor de tu frente” (Gén 3:19).

Entonces, el trabajo en sí fue una idea maravillosa desde el principio. ¿Cuál era el trabajo que Dios le dio a Adán? Administrar la tierra y sus recursos. Ponerle nombre a todo. Categorizar. Aprender. Clasificar. Administrar la creación de Dios.

Hoy en día, cada uno de nosotros tiene un trabajo diferente: algunos trabajan en el área de la salud, otros con las finanzas, otros en producción; personas trabajan diseñando, administrando, inventando, vendiendo y Dios quiere usarte en ese ámbito en el que te ha puesto.

Este versículo me gusta mucho porque nos muestra la clave del éxito laboral o profesional: es la persona que es diligente en su trabajo. Otra versión le llama a una persona hábil en su trabajo. La persona diligente es la que hace bien su trabajo y resuelve los problemas para los cuales fue contratada.

Una vez escuché que nosotros somos compensados en función del tamaño de los problemas que resolvemos: si resolvemos problemas grandes, seremos compensados grandemente; si resolvemos problemas pequeños, seremos compensados así. Para eso se requiere habilidad, pero también carácter y química con los demás en tu equipo laboral.

Dios te ha dado un set de habilidades, experiencias, personalidad, formación, desarrollo profesional únicos para contribuir a este mundo y Él espera que uses esas características únicas para servir a los demás. Sigue aprendiendo, sigue capacitándote, sigue desarrollando tus habilidades y buscando resolver problemas más grandes para la gloria de Dios.

De la misma manera, recuerda que no solamente te ha puesto allí para llevar a cabo proyectos y producir cosas, sino que también para ganar almas y acercar más a las personas que están allí a Dios.

Así que, hoy que te levantes para ir a tu negocio, a tu empresa o a tu lugar de trabajo, dale gracias a Dios por ese lugar y pídele que te ayude a seguir creciendo profesionalmente y cumpliendo la misión eterna allí.

Aplicación

  • ¿Cuáles son los problemas más grandes que has sido contratado para resolver?
  • ¿Cómo puedes seguir desarrollando tus habilidades para resolver mejor esos problemas?
  • ¿Qué pasos puedes dar para seguir desarrollándote profesionalmente?

Oración

Señor, gracias por el trabajo que me has dado. Reconozco que es un regalo tuyo y te pido que me uses para seguir creciendo en mis habilidades y traer tu reino a las personas que trabajan conmigo y que no te conocen.

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