Pensando En Los Demás

Hebreos 10:24 NVI
Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras.

Hoy en día, vivimos vidas aceleradas en las que es normal pensar en nosotros mismos. En mis necesidades, en lo que yo pienso, en lo que me importa y me gusta a mí. Nuestros teléfonos son nuestro entretenimiento favorito porque se trata de nosotros. En pocas palabras, vivimos vidas bastante centradas en nosotros mismos.

El Nuevo Testamento nos confronta una y otra vez con esta manera de vivir y nos anima a vivir vidas en las que tengamos a los demás tan presentes como a nosotros mismos. El pasaje en Hebreos dice que debemos preocuparnos por los demás.

Tú tienes personas a tu alrededor que te necesitan. Hablo, por supuesto, de tu cónyuge, de tus hijos, de tus padres, pero también de otras personas fuera del núcleo familiar. Tus compañeros de la universidad, tus amigos de toda la vida, tus vecinos. Ellos te necesitan también.

¿Qué tanto piensas en ellos? Si ellos no han confiado en Cristo como su Salvador, ¿qué tanto te preocupas por compartirles las buenas nuevas? Si son hermanos espirituales, ¿qué tan pendientes estás de ellos, de su crecimiento espiritual? ¿Qué tanto los estás acercando a Dios?

Estos años de pandemia han traído aislamiento, soledad en muchos casos, distanciamiento físico y emocional también. La gente está sedienta de atención, de cariño, de amor. Están lidiando con cargas pesadas, endeudados, enfrentando retos en la familia, en el trabajo, etc.

¿Sabes? Tú puedes ser una respuesta a sus oraciones. Tú puedes ser alguien que se preocupe por ellos y haga una gran diferencia en sus vidas. ¿Cómo? Aquí van algunas ideas prácticas:

Llámalos por teléfono. Mándales un mensaje de texto. Mándales un mensaje de voz. Llévales un plato de comida. Escúchalos con interés. Pregúntales cómo están. Invítalos a un café. Invítalos a tu casa. Ora por ellos. Compárteles la Palabra. Ayúdalos a mudarse. Visítalos en el hospital.

Aplicación

  • A medida que lees este devocional, ¿a quién ha traído Dios a tu mente?
  • Toma pasos de acción y decide HOY hacer algo por esa persona. Aunque estén a la distancia.
  • Repite el proceso con cuantas personas Dios ponga en tu corazón.

Oración

Señor, tú viniste a esta tierra no a ser servido sino a servir y a dar tu vida por los demás. Ayúdame a seguir tu ejemplo. Ayúdame a desacomodarme y preocuparme por las personas a mi alrededor tanto como tú lo hiciste por nosotros. En el nombre poderoso de Jesús. Amén.

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