Tus Palabras Importan

Santiago 3:2 RVC
Todos cometemos muchos errores. Quien no comete errores en lo que dice, es una persona perfecta, y además capaz de dominar todo su cuerpo.

Tus palabras tienen peso y poder. Tanto para destruir como para construir. Este pasaje me parece uno de los más prácticos en toda la Biblia porque establece un criterio de medición de nuestra madurez como individuos y seguidores de Jesús: nuestras palabras.

Nuestras palabras pueden sepultar una relación o pueden construir una. Pueden dividir y herir, o pueden edificar y reconciliar. Santiago, el hermano menor de Jesús, compara esto con un manantial del cual sale agua amarga y agua dulce. En la práctica, ¡esto no es posible! Ni tampoco debería de nuestra boca salir maldición y bendición.

Entonces, ¿cómo logramos que nuestras palabra sean una fuente de bendición para otros? Aquí te proveo algunos consejos prácticos.

  1. Filtra tus pensamientos: lo que alimenta tus palabras son tus pensamientos. Jesús dijo que de la abundancia del corazón habla la boca. Si estoy lleno de pensamientos egocéntricos, de competencia y rivalidad, eso es precisamente lo que mis palabras reflejarán.
  2. Enfócate en lo positivo: una vez, en una conferencia de matrimonios, el pastor Herschel Martindale nos preguntó cómo nos enamoramos de nuestro cónyuge. Sencillo: nos enfocamos en las cualidades positivas de esa persona. De la misma manera, ¿cómo te desenamoras de tu cónyuge? Enfocándote en los defectos de él o ella.
  3. Cuidado con tus sentimientos: no esperes “sentir” algo bueno para decir algo bueno. Expresa lo bueno que haya que expresar y fíjate cómo esas palabras ablandan los corazones más duros. Nadie puede resistirse al amor y al cariño. El amor es una decisión y no un sentimiento.
  4. No hables cosas importantes cuando estés agotado. No toques temas importantes ni delicados en momentos de cansancio, agotamiento o estrés. Más bien escoge un momento para hablar en el que te encuentres descansado. Las palabras dichas a tiempo y como conviene son como manzanas de oro con incrustaciones de plata, dice el Rey Salomón.

Aplicación

  • ¿Qué palabras hirientes, qué comentarios sarcásticos necesitas empezar a filtrar de tu mente? Pídele a Dios que transforme tu manera de pensar en esas áreas.
  • ¿A quién podrías beneficiar hoy con una palabra dulce? ¿Qué podrías expresarle? Un cumplido, un elogio, una virtud, un reconocimiento, una palabra de ánimo…

Oración

Señor, ayúdame a crecer en parecerme más a Jesús con mis palabras. Que mis palabras sean para edificar y agregar valor a otros en vez de quitarle valor y lastimarlos. Dame la gracia para poder crecer en madurez. Amén.

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