Vasijas de Barro

2 Corintios 4:7 NTV
Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos.

Este pasaje del Nuevo Testamento nos habla acerca de una realidad espiritual muy poderosa en nuestra vida. Vivimos en una doble realidad que es importante entender: por un lado, si hemos aceptado a Cristo como nuestro único Salvador, entonces sabemos que su luz vive dentro de nosotros.

Esa luz es la tercera persona de la Trinidad: el Espíritu Santo. No es una fuerza mística como en las películas de Star Wars, sino una persona, Dios mismo habitando permanentemente en nosotros y siendo la fuente de poder y ánimo incondicional.

Sin embargo, esa realidad está envuelta en lo que Pablo llama vasijas de barro. La figura que usa es perfecta pues muestra nuestra fragilidad como seres humanos. Somos como vasijas de barro que pueden romperse y fracturarse ante diferentes circunstancias.

A veces es la salud la que nos afecta; otras veces son las pruebas económicas. En ocasiones se trata de retos de salud mental y en otras son problemas relacionales. Experimentamos pruebas internas y externas. Consecuencias causadas por nuestras propias malas decisiones y circunstancias completamente ajenas a nuestros control.

La razón por la que Dios ha permitido esto es porque Él quiere llevarse la gloria. Quiere que sea evidente que cualquier cosa buena que pueda salir de nosotros, en realidad no viene de nosotros mismos sino de la fuente interna de poder: el Espíritu Santo. Su promesa es que Él no nos va a dejar nunca, que siempre estará con nosotros y es una realidad que tenemos que tener presente todos los días.

Aplicación

  • Piensa en ese reto actual que estás enfrentando: es un recordatorio de tu fragilidad. Ahora piensa en la Persona que está contigo en esas circunstancias difíciles y dale gracias a Dios por haberte dado al Espíritu Santo como esa luz dentro de ti.
  • ¿Cómo puedes tener más presente la realidad de esa persona que vive dentro de ti?

Oración

Padre, Tú mejor que nadie conoces lo frágiles que somos. Somos vasijas de barro que pueden romperse fácilmente. Hoy te doy gracias porque el poder para salir adelante y cumplir mi misión en esta Tierra no viene de mí, sino de ti. Gracias por enviar a tu Hijo Jesucristo para pagar mi deuda de pecados y enviar al Espíritu Santo a vivir permanentemente en mi. Amén.

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