Verdadera Humildad

Filipenses 2:3 NVI
No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.

¿Alguna vez has tenido la oportunidad de estar frente a una persona famosa, muy conocida o muy importante en términos de su puesto o rol desempeñado? En una ocasión, tuve la oportunidad de dar clases de inglés a quien hoy es la presidenta de un país centroamericano.

¿Cómo actuamos en esas circunstancias? De seguro que con respeto, con amabilidad, con reverencia, porque hasta cierto punto consideramos a esa persona como más importante que nosotros mismos.

Pues, en cierta forma, eso es lo que Jesús espera de nosotros. Pero no solamente con personas “importantes” o personas “VIP”. Él espera que tratemos a todas las personas a nuestro alrededor como más importantes que nosotros mismos.

¿Quiénes son esas personas? Puede ser tu maestro, o bien tus alumnos. Puede ser el pastor o bien las ovejas. Puede ser tu vecino. Puede tratarse de el mesero que te atiende. La persona que te ayuda a ponerle gasolina a tu auto. Más allá, podríamos estar hablando de tus hijos, o de tu cónyuge. Podría tratarse de un hermano de la iglesia que está tratando de advertirte de un problema o darte un consejo.

Jesús modeló este principio durante su vida en esta tierra. Él trataba a los demás como si fueran superiores. De hecho, él se humilló al venir a esta tierra y se despojó de sus privilegios divinos. Y estando aquí, puso siempre a los demás antes que a él mismo. Dio su vida por las ovejas.

El pastor Rick Warren expresó en una ocasión, y estoy totalmente de acuerdo con lo que dijo: “Humildad no se trata de pensar menos de ti, sino pensar menos en ti“. Debemos por tanto, pensar menos en nosotros mismos, y pensar más en los demás. Esa es la clave de la felicidad.

¿De qué maneras prácticas podemos poner a los demás como superiores? Dales el crédito que les corresponde. Deja que ellos se sirvan primero. Síveles tú en lugar de esperar que ellos te sirvan a ti. Escucha lo que tienen que decir, aunque no te guste. No hagas las cosas egoístamente solo pensando en ti. Más bien, piensa en sus intereses primero.

Aplicación

  • ¿Hay alguien a quien tengas que aprender a poner como más importante? ¿Quién es esa persona que el Espíritu Santo ha traído a tu mente?
  • Haz algo por esa persona que sea evidente que la estás poniendo como alguien más importante a ti.

Oración

Señor, tú modelaste verdaderamente el ser una persona humilde mientras caminaste en esta tierra. Alguien que amaba genuinamente a los demás y los consideraba superiores. Gracias que me has dado un espíritu de amor para imitarte y no hacer nada por egoísmo ni vanidad sino por amor e interés genuino.

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